Allá,
Al fondo de la calle principal
De ese antiguo pueblo del interior
Hay una ventana que da hacia el mar.
A veces la dejan entreabierta
Y se cuela el viento salado
que aviva el sauce
De cuyas ramas se columpia la niña
Que jamás nadie invita a bailar.
Casi todas sus habitantes
Van temprano los domingos
En busca de la palabra
Mientras sus hombres las esperan
Bebiendo, devotos,
La sangre de cristo.
De cuando en cuando,
Cansado y abatido,
Pasa el tiempo hasta el fondo
De esa calle principal
Y se asoma con actitud
De espera.
Hay que ver a ese pueblo antiguo
Con una ventana al mar
Al fondo de su calle principal
Para entender que el tiempo
Y su gente
Son pedazos de olvido
Regados allá, en el interior.
Un día nadie pudo cerrar la ventana
Por la que entraba el viento salobre
A desordenar el pueblo.
Nadie pudo cerrarle la ventana al tiempo
Que esperaba paciente y cansado.
Un día nadie pudo cerrar la ventana
Por la que la niña olvidada
Se marchó del pueblo.
Allá, al fondo de la calle principal
De ese pueblo del interior
Hay una ventana abierta hacia el mar.
Por allí se asoman las ramas de un sauce
Queriendo recuperar olvidos.
insulobaratario.
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