Me gusta Santiago, aquel de veranos mojados por grifos de mediodía, de los partidos con pelota de hojas de cuaderno o cuero gastado. Aquel donde las miradas van y vienen cuando sales con los amigos y olvidas que todo esta caro. El Otoño se pierde a la sombra del Santiago Invierno de las sopaipillas pasadas, de la carbonada, los porotos con riendas y el matecito con los viejos esperando que todo vuelva a tomar el color de la primavera con volantines y las comis. Me gusta ese Santiago que todos quieren ver, no aquel oscuro Santiago de los vagabundos olvidados.
muy bien!. bienvenido y siga al frente.
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